martes, 2 de febrero de 2010

Canciones de mi vida

Esta mañana estuve un largo rato pensando en canciones... Bonitas, tristes, odiosas, repetitivas... De todo tipo. Luego, al tiempo que pensaba qué ponerme para ir a trabajar, me centré en las canciones que han marcado mi vida. Me sentí como John Cusack en High Fidelity...

Hay canciones que marcan una etapa de tu vida, ya sea ésta importante, bonita, desastrosa o triste. Las marcan. Cuando vuelves a escucharlas, después de un tiempo sin hacerlo, de pronto tu cabeza sufre un flashback y te ves a oscuras con el volúmen al máximo escuchando Crazy de Aerosmith y fumando. Y no es que fume desde los trece años, pero antes de esa edad (creo, porque sinceramente no lo recuerdo) la canción que marcó mi infancia fue canción scout de La ardilla (sí, fui una gran scout). A Crazy le seguiría su gran videoclip. Cada vez que veo a esa jovencisima Liv Tyler escaparse con la... ¿rubísima? Alicia Silverstone recuerdo cómo se gestó mi viaje a la costa este de EEUU en coche alquilado con mis queridas, y no tan cercanas como me gustaría, Irene y Eva. Y es que un día, sin saber muy bien el porqué, llevas tus fantasias de los domingos por la mañana a hechos. Y te sientes libre.

A eso de los 16 me dió por el rebeldía de palabra. Silvio, Aute y, cuando no estaba luchando contra las injusticias, algo de Duncan Dhu. ¿Quién no ha escuchado Te doy una canción, de Silvio, o Las cuatro y diez , de Aute? (quién no lo haya hecho, ya sabe...).

Pero todo tiene su momento y, si bien es cierto que sigo escuchando de cuando en vez a Aute o Silvio, la época rebelde/mística pasó a mejor vida y me centré en otras canciones con las que me identificaba algo más... Empecé mi carrera frustrada de Ingeniería con una banda sonora especial y que sigo llevando conmigo: K's Choice y su album Cocoon Crash me acompañaron en mi suplicio durante unos años, en los que alternaba la música facilona del fin de semana con algunas perlas de estos hermanos belgas. Mis favoritas: Winners o 20.000 seconds. Preciosas.

Con mi exilio voluntario a la capital llegaron sensaciones, en forma de canciones, muy distintas...
Es escuchar Such Great Heights de The Postal Service y veo a Eva limpiando como una posesa su habitación amarilla y a Nicolás llevando los colchones de todas las habitaciones al salón para hacer el maratón Star Wars o de El Padrino. Fueron buenos tiempos...

Los años pasaron y la música siguió moldeándome a su antojo. Melodías que te hacen sentir alegre como la de Colillas en el suelo de Deluxe. Con sólo escuchar los coros de ese tema ya me cambia el humor. Mano de santo. O Años 80 que me hace recordar las escapadas a Segovia de marcha (cómo si no hubiese suficiente marcha en Madrid, ¿verdad?).

Y así, con el paso de los años, las canciones de mi vida fueron construyendo con recuerdos lo que soy a día de hoy. Sin duda, la más especial: Te tengo a ti.

Melancolía: La dicha de estar triste...

2 comentarios:

  1. Años 80..... que gran canción y cuanto me llega a transmitir.

    Y "Te tengo a tí" ... me imagino lo especial que puede llegar a ser para tí... pelos de punta.
    Te "sigo" por aquí también que da gusto leerte!
    Un saludo ;)

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