lunes, 22 de marzo de 2010
Y lo consiguió...
Lo que muchos presidentes no lograron, él lo consiguió.
Obama consiguió su reforma sanitaria. Consiguió la meta de su Yes we can.
Es, según la frase de Neil Armstrong, "un gran paso para la humanidad", pero no entendida ésta como el conjunto de humanos del planeta, si no captándola como la sensibilidad y la compasión por las desgracias de nuestros semejantes.
Propuesta de la casa: Que cada uno se busque su "pequeño" Yes we can...
Azahara.
martes, 16 de marzo de 2010
No me canso
"Y no me daré cuenta en esta puta vida que lo que yo quiero es rellenar tus rincones..."
(Carlos Chaouen)
domingo, 14 de marzo de 2010
gilipollasredomados.es
Imagino que esta página web no existe, aunque estoy plenamente convencida de que debería hacerlo...
Tiene que haber algún lugar donde este tipo de personas pueda contactar entre ellos y así dejar al resto de mortales vivir en paz...
Gilipollas redomados del mundo: Organizaros, conoceros y reproduciros (entre vosotros)...
He dicho.
Azahara.
Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone
Tiene que haber algún lugar donde este tipo de personas pueda contactar entre ellos y así dejar al resto de mortales vivir en paz...
Gilipollas redomados del mundo: Organizaros, conoceros y reproduciros (entre vosotros)...
He dicho.
Azahara.
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jueves, 11 de marzo de 2010
Jueves
Aquel jueves recuerdo que me levanté temprano. Vivía en Fernando El Católico, en un piso compartido con Irene, Eva y Pitt. Estudiaba primero de periodismo, mi vida era totalmente distinta a la de ahora. Creía en mi profesión, me sentía muy joven (a pesar de ser de las mayores de la clase), tenía una rutina muy amena. Era una chica de provincia a la que la capital le ofrecía mucho más que unos estudios universitarios. No tenía preocupaciones. Después de cuatro años de Ingenieria de Montes la única premisa que tenía para seguir haciendo lo que me daba la gana era aprobar todas en junio y todo apuntaba a que no tendría ningún problema en hacerlo.
Aquel jueves, en la biblioteca de arquitectura, recibí una llamada perdida de Yolanda. La miré y seguí con lo mio. A los dos minutos, volví a recibir otra llamada perdida. "Querrá algo..." -pensé-. Me levanté y me fui a la cafetería para desayunar y llamarla. Mientras salía de la biblioteca me llamó de nuevo. No le cogí porque no podía hablar. Otra llamada. Me preocupé. Llegué a la cafetería y me llamó mi hermana mayor.
-¿Oye estás bien?-, la pregunta ya indicaba que algo había pasado.
-Bueno, me he levantado a la 7.30, estoy cansada. ¿Qué pasa?-, le contesté.
-Un atentado de ETA en Atocha-.
-¿Murió alguien?-.
-Dicen que seis personas-.
-Joder, cabrones, no te preocupes, estoy bien. Hablamos luego-.
Mientras me acercaba a la barra de la cafetería para escuchar mejor las noticias en la radio le escribí un mensaje a Yolanda. Esperé a que Patricia terminase su examen y nos fuimos para Moncloa. Pasé toda la mañana pegada a la televisión y contestando al teléfono.
Han pasado seis años desde aquel jueves... Y la vida nos dió un vuelco.
Sé cómo me ha cambiado la vida y no sé hacia donde se dirige. Recuerdo lo que estaba haciendo ese jueves como si fuese el jueves pasado porque no creo que nadie haya podido olvidarlo. Y tampoco creo que lo pueda olvidar nunca.
Hoy, jueves 11 de marzo de 2010, solo espero que nunca más tenga en la memoria lo que hice un jueves, miércoles, martes o sábado de hace seis o siete años tal y como lo tengo ahora...
(Jueves, La Oreja de Van Gohg)
Siempre en el recuerdo.
Aquel jueves, en la biblioteca de arquitectura, recibí una llamada perdida de Yolanda. La miré y seguí con lo mio. A los dos minutos, volví a recibir otra llamada perdida. "Querrá algo..." -pensé-. Me levanté y me fui a la cafetería para desayunar y llamarla. Mientras salía de la biblioteca me llamó de nuevo. No le cogí porque no podía hablar. Otra llamada. Me preocupé. Llegué a la cafetería y me llamó mi hermana mayor.
-¿Oye estás bien?-, la pregunta ya indicaba que algo había pasado.
-Bueno, me he levantado a la 7.30, estoy cansada. ¿Qué pasa?-, le contesté.
-Un atentado de ETA en Atocha-.
-¿Murió alguien?-.
-Dicen que seis personas-.
-Joder, cabrones, no te preocupes, estoy bien. Hablamos luego-.
Mientras me acercaba a la barra de la cafetería para escuchar mejor las noticias en la radio le escribí un mensaje a Yolanda. Esperé a que Patricia terminase su examen y nos fuimos para Moncloa. Pasé toda la mañana pegada a la televisión y contestando al teléfono.
Han pasado seis años desde aquel jueves... Y la vida nos dió un vuelco.
Sé cómo me ha cambiado la vida y no sé hacia donde se dirige. Recuerdo lo que estaba haciendo ese jueves como si fuese el jueves pasado porque no creo que nadie haya podido olvidarlo. Y tampoco creo que lo pueda olvidar nunca.
Hoy, jueves 11 de marzo de 2010, solo espero que nunca más tenga en la memoria lo que hice un jueves, miércoles, martes o sábado de hace seis o siete años tal y como lo tengo ahora...
(Jueves, La Oreja de Van Gohg)
Siempre en el recuerdo.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Pausa
martes, 9 de marzo de 2010
Body Pump o no Body Pump...
No odio el deporte, odio el gimnasio.
A mi me gusta hacer deporte al aire libre... y todo lo que ello conlleva: frio en las orejas, esguinces, cardenales... En el gimnasio me mareo. Se me mezcla la música de spinning con la del cardio boxing y con la de la televisión que veo mientras corro en la cinta. Que esa es otra, normal que te marees si intentas ver la tele dando mini saltitos al correr.
Lo mio con el gimnasio es algo parecido a lo de Karmele con la música. Lo intentamos y ponemos ganas, pero no hay manera. De esa relación no va a salir nada.
Y a pesar de que soy consciente de que nunca "necesitaré" -como dicen muchos- ir al gimnasio me sigo dejando la pasta cada vez que la gente me insiste dos o tres veces para que me apunte con ellos.
Yo creo que lo mio es cuestión de pelotas... Y no me refiero a cabezonería, si no a deportes en los que haga falta una pelota. Esa será mi próxima negociación. Cambiar el gimnasio por algo más... divertido.
Mientras tanto, esta tarde empiezo, otra vez, mi aventura deportiva en el gimnasio. A ver qué aguanto y quién me aguanta.
Un, dos, tres arriba mariquita...
A mi me gusta hacer deporte al aire libre... y todo lo que ello conlleva: frio en las orejas, esguinces, cardenales... En el gimnasio me mareo. Se me mezcla la música de spinning con la del cardio boxing y con la de la televisión que veo mientras corro en la cinta. Que esa es otra, normal que te marees si intentas ver la tele dando mini saltitos al correr.
Lo mio con el gimnasio es algo parecido a lo de Karmele con la música. Lo intentamos y ponemos ganas, pero no hay manera. De esa relación no va a salir nada.
Y a pesar de que soy consciente de que nunca "necesitaré" -como dicen muchos- ir al gimnasio me sigo dejando la pasta cada vez que la gente me insiste dos o tres veces para que me apunte con ellos.
Yo creo que lo mio es cuestión de pelotas... Y no me refiero a cabezonería, si no a deportes en los que haga falta una pelota. Esa será mi próxima negociación. Cambiar el gimnasio por algo más... divertido.
Mientras tanto, esta tarde empiezo, otra vez, mi aventura deportiva en el gimnasio. A ver qué aguanto y quién me aguanta.
Un, dos, tres arriba mariquita...
viernes, 5 de marzo de 2010
Toros
El ciclo de la vida animal, como bien me enseñó en su día "El Rey León" y también Darwin - aunque a este le presté menos atención... ;) -, establece que nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos.
No me gustan los toros. No me siento identificada con ellos. El ciclo de la vida y la cadena alimenticia marcan nuestra existencia. Entre tanto nos divertimos y disfrutamos de la vida. Humanos y animales. Todos.
No entiendo que se maten (o torturen) animales sólo por celebrar una fiesta popular.
Lo dicho: Hakuna Matata
No me gustan los toros. No me siento identificada con ellos. El ciclo de la vida y la cadena alimenticia marcan nuestra existencia. Entre tanto nos divertimos y disfrutamos de la vida. Humanos y animales. Todos.
No entiendo que se maten (o torturen) animales sólo por celebrar una fiesta popular.
Lo dicho: Hakuna Matata
jueves, 4 de marzo de 2010
martes, 2 de marzo de 2010
Dad
I was a kid, you were my dad
I didn't always understand
I wanted freedom, you got mad
You were concerned, I got upset
I didn't recognize you yet
And did you cry, I know I did
When I lied to you
I didn't want to hurt you
I just never knew I did
You never told me that you loved me
I know you didn't know how
I guess that shows we're much the same
'Cause I love you too and until now
I've never said those words out loud
I hope you're proud
To be my dad...
What are your secrets, do you pray
Is there a god that shows your way
I wish I knew...
Do you have crazy fantasies
What happens in your dreams
I want to know...
I guess you'll always be a mystery to me
But you taught me how to value life
And what else do I need
I have a dad who watches over me ...
Felicidades Papá. :)
lunes, 22 de febrero de 2010
Terapia
Cuando yo estoy triste (o el día está tonto) solo hay una cosa que me calma:
Hundirme en tu cuello y esperar a que el tiempo pase...
Azahara.
Hundirme en tu cuello y esperar a que el tiempo pase...
Azahara.
viernes, 19 de febrero de 2010
Fracasar
Llevo varios días "cerrada por derribo". Estoy triste, claro, es por eso. Una vez hablaba de lo dificil que resulta escribir cuando uno está alegre. La tristeza potencia la inspiración... o al menos eso pensaba yo. Ahora estoy triste y no tengo ni una pizquita.
Sin embargo, a pesar de la tristeza, tienes que sacar tu mano amiga para tirar de los que temen fracasar.
Sólo a veces fracasar significa no alcanzar el éxito. En el resto de ocasiones fracasar es sinonimo de superar. Supera un fracaso, aprende de él y llegarás al éxito.
No temáis fracasar.
Sin embargo, a pesar de la tristeza, tienes que sacar tu mano amiga para tirar de los que temen fracasar.
Sólo a veces fracasar significa no alcanzar el éxito. En el resto de ocasiones fracasar es sinonimo de superar. Supera un fracaso, aprende de él y llegarás al éxito.
No temáis fracasar.
martes, 16 de febrero de 2010
Ángel de la guarda
Cuando era pequeña, muy pequeña, mi abuela me enseñó a rezar una mini oración para que estuviese tranquila en esas situaciones en las que el miedo invadia mi mini cuerpo cuando me iba a dormir. Apagar las luces del cuarto o haber oido hablar a los mayores de películas de miedo eran los motivos más frecuentes, aunque, a veces, un mal día en el cole era suficiente para que no pegase ojo en toda la noche. En ese momento, siempre venía a mi cabeza el ángel de la guarda.
A mi criterio, él (cosa del destino que siempre me lo hubiese imaginado chico), debía estar pendiente de que mis días en el colegio fueran la leche y no me pasara nada malo. En algunas ocasiones, siempre he mantenido que andaba despistado. También es cierto que esto lo pensaba más de niña que ahora. Con los años, y la cabeza más fria, pensé que, a lo mejor, sí andaba revoloteando por allí en esos momentos en los que yo dudé que estuviera.
Desde los 24 o 25 años cambié la forma de imaginarme a mi ángel de la guarda. Del típico moreno super grande vestido de blanco y en sandalias pasé a ver como mis ángeles de la guarda a gente que conocí y quise y, por supuesto, quiero.
Pienso a veces que yo también soy ángel de la guardia inconscientemente. No tengo alas, ni llevo sandalias. Quizás sea que voy de incognito o estoy de vacaciones...
Espero que el mio no ande, ahora, de retiro espiritual...
"Ángel de la guarda, dulce compañía, no me dejes sola ni de noche, ni de día".
Azahara.
A mi criterio, él (cosa del destino que siempre me lo hubiese imaginado chico), debía estar pendiente de que mis días en el colegio fueran la leche y no me pasara nada malo. En algunas ocasiones, siempre he mantenido que andaba despistado. También es cierto que esto lo pensaba más de niña que ahora. Con los años, y la cabeza más fria, pensé que, a lo mejor, sí andaba revoloteando por allí en esos momentos en los que yo dudé que estuviera.
Desde los 24 o 25 años cambié la forma de imaginarme a mi ángel de la guarda. Del típico moreno super grande vestido de blanco y en sandalias pasé a ver como mis ángeles de la guarda a gente que conocí y quise y, por supuesto, quiero.
Pienso a veces que yo también soy ángel de la guardia inconscientemente. No tengo alas, ni llevo sandalias. Quizás sea que voy de incognito o estoy de vacaciones...
Espero que el mio no ande, ahora, de retiro espiritual...
"Ángel de la guarda, dulce compañía, no me dejes sola ni de noche, ni de día".
Azahara.
lunes, 15 de febrero de 2010
Cuestión de distancia
viernes, 12 de febrero de 2010
Mientras tú existas
Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
(Ángel González)
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
(Ángel González)
miércoles, 10 de febrero de 2010
Madrid
Ayer estuve hablando con un amigo de Málaga, de cuando era pequeña, que me preguntaba sin poder llegar a entenderlo (creo) cómo era posible que llevara 7 años (y los que me quedan, quién sabe) viviendo en Madrid. A pesar de que a mi me pueda resultar más inverosimil cómo puedo llevar 6 mudanzas en estos siete años, pensé qué es lo que me hace estar en esta ciudad..., y lo más intigrante (para él) de todo, que me guste.
De Madrid, me gusta todo (cuando estoy de buen humor). La gente de aquí me ha tratado siempre muy bien, he hecho grandes amigos a los que quiero y aprecio. La ciudad es asombrosa. Sus rincones, sus bares, sus edificios, los restaurantes, alguno de sus barrios como el de las Letras, La Latina o Chueca, son geniales. Muchos de los "extranjeros" que vivimos en Madrid nos sentimos un poco madrileños por el hecho de saber que, en Madrid, al haber tanta gente de fuera, hay pocos "extranjeros". Soy de Córdoba, pero Madrid y su gente me "adoptó" hace siete años y yo me dejé adoptar. Me gusta tener que volver a casa por vacaciones.
En poco tiempo he hecho de esta enorme ciudad mi rincón favorito. Y en él, estás tú.
De Madrid, me gusta todo (cuando estoy de buen humor). La gente de aquí me ha tratado siempre muy bien, he hecho grandes amigos a los que quiero y aprecio. La ciudad es asombrosa. Sus rincones, sus bares, sus edificios, los restaurantes, alguno de sus barrios como el de las Letras, La Latina o Chueca, son geniales. Muchos de los "extranjeros" que vivimos en Madrid nos sentimos un poco madrileños por el hecho de saber que, en Madrid, al haber tanta gente de fuera, hay pocos "extranjeros". Soy de Córdoba, pero Madrid y su gente me "adoptó" hace siete años y yo me dejé adoptar. Me gusta tener que volver a casa por vacaciones.
En poco tiempo he hecho de esta enorme ciudad mi rincón favorito. Y en él, estás tú.
lunes, 8 de febrero de 2010
Carpe Diem
jueves, 4 de febrero de 2010
Reacciona
miércoles, 3 de febrero de 2010
El ingrediente...
Ya sé cual es el ingrediente secreto del Big Mac... El Cacahuete. Y si no... Mirad. :)
Me siento como Indiana Jones...
Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone
Me siento como Indiana Jones...
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Probando, probando...
Hola, estoy haciendo una prueba de toooooodas las cosas que puedo hacer desde mi BlackBerry para quitarme de la cabeza cuánto necesito el iPad o, en su defecto, Kindle de Amazon...
Cada uno se busca sus propias artimañas, yo soy así... :)
Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone
Cada uno se busca sus propias artimañas, yo soy así... :)
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martes, 2 de febrero de 2010
Canciones de mi vida
Esta mañana estuve un largo rato pensando en canciones... Bonitas, tristes, odiosas, repetitivas... De todo tipo. Luego, al tiempo que pensaba qué ponerme para ir a trabajar, me centré en las canciones que han marcado mi vida. Me sentí como John Cusack en High Fidelity...
Hay canciones que marcan una etapa de tu vida, ya sea ésta importante, bonita, desastrosa o triste. Las marcan. Cuando vuelves a escucharlas, después de un tiempo sin hacerlo, de pronto tu cabeza sufre un flashback y te ves a oscuras con el volúmen al máximo escuchando Crazy de Aerosmith y fumando. Y no es que fume desde los trece años, pero antes de esa edad (creo, porque sinceramente no lo recuerdo) la canción que marcó mi infancia fue canción scout de La ardilla (sí, fui una gran scout). A Crazy le seguiría su gran videoclip. Cada vez que veo a esa jovencisima Liv Tyler escaparse con la... ¿rubísima? Alicia Silverstone recuerdo cómo se gestó mi viaje a la costa este de EEUU en coche alquilado con mis queridas, y no tan cercanas como me gustaría, Irene y Eva. Y es que un día, sin saber muy bien el porqué, llevas tus fantasias de los domingos por la mañana a hechos. Y te sientes libre.
A eso de los 16 me dió por el rebeldía de palabra. Silvio, Aute y, cuando no estaba luchando contra las injusticias, algo de Duncan Dhu. ¿Quién no ha escuchado Te doy una canción, de Silvio, o Las cuatro y diez , de Aute? (quién no lo haya hecho, ya sabe...).
Pero todo tiene su momento y, si bien es cierto que sigo escuchando de cuando en vez a Aute o Silvio, la época rebelde/mística pasó a mejor vida y me centré en otras canciones con las que me identificaba algo más... Empecé mi carrera frustrada de Ingeniería con una banda sonora especial y que sigo llevando conmigo: K's Choice y su album Cocoon Crash me acompañaron en mi suplicio durante unos años, en los que alternaba la música facilona del fin de semana con algunas perlas de estos hermanos belgas. Mis favoritas: Winners o 20.000 seconds. Preciosas.
Con mi exilio voluntario a la capital llegaron sensaciones, en forma de canciones, muy distintas...
Es escuchar Such Great Heights de The Postal Service y veo a Eva limpiando como una posesa su habitación amarilla y a Nicolás llevando los colchones de todas las habitaciones al salón para hacer el maratón Star Wars o de El Padrino. Fueron buenos tiempos...
Los años pasaron y la música siguió moldeándome a su antojo. Melodías que te hacen sentir alegre como la de Colillas en el suelo de Deluxe. Con sólo escuchar los coros de ese tema ya me cambia el humor. Mano de santo. O Años 80 que me hace recordar las escapadas a Segovia de marcha (cómo si no hubiese suficiente marcha en Madrid, ¿verdad?).
Y así, con el paso de los años, las canciones de mi vida fueron construyendo con recuerdos lo que soy a día de hoy. Sin duda, la más especial: Te tengo a ti.
Melancolía: La dicha de estar triste...
Hay canciones que marcan una etapa de tu vida, ya sea ésta importante, bonita, desastrosa o triste. Las marcan. Cuando vuelves a escucharlas, después de un tiempo sin hacerlo, de pronto tu cabeza sufre un flashback y te ves a oscuras con el volúmen al máximo escuchando Crazy de Aerosmith y fumando. Y no es que fume desde los trece años, pero antes de esa edad (creo, porque sinceramente no lo recuerdo) la canción que marcó mi infancia fue canción scout de La ardilla (sí, fui una gran scout). A Crazy le seguiría su gran videoclip. Cada vez que veo a esa jovencisima Liv Tyler escaparse con la... ¿rubísima? Alicia Silverstone recuerdo cómo se gestó mi viaje a la costa este de EEUU en coche alquilado con mis queridas, y no tan cercanas como me gustaría, Irene y Eva. Y es que un día, sin saber muy bien el porqué, llevas tus fantasias de los domingos por la mañana a hechos. Y te sientes libre.
A eso de los 16 me dió por el rebeldía de palabra. Silvio, Aute y, cuando no estaba luchando contra las injusticias, algo de Duncan Dhu. ¿Quién no ha escuchado Te doy una canción, de Silvio, o Las cuatro y diez , de Aute? (quién no lo haya hecho, ya sabe...).
Pero todo tiene su momento y, si bien es cierto que sigo escuchando de cuando en vez a Aute o Silvio, la época rebelde/mística pasó a mejor vida y me centré en otras canciones con las que me identificaba algo más... Empecé mi carrera frustrada de Ingeniería con una banda sonora especial y que sigo llevando conmigo: K's Choice y su album Cocoon Crash me acompañaron en mi suplicio durante unos años, en los que alternaba la música facilona del fin de semana con algunas perlas de estos hermanos belgas. Mis favoritas: Winners o 20.000 seconds. Preciosas.
Con mi exilio voluntario a la capital llegaron sensaciones, en forma de canciones, muy distintas...
Es escuchar Such Great Heights de The Postal Service y veo a Eva limpiando como una posesa su habitación amarilla y a Nicolás llevando los colchones de todas las habitaciones al salón para hacer el maratón Star Wars o de El Padrino. Fueron buenos tiempos...
Los años pasaron y la música siguió moldeándome a su antojo. Melodías que te hacen sentir alegre como la de Colillas en el suelo de Deluxe. Con sólo escuchar los coros de ese tema ya me cambia el humor. Mano de santo. O Años 80 que me hace recordar las escapadas a Segovia de marcha (cómo si no hubiese suficiente marcha en Madrid, ¿verdad?).
Y así, con el paso de los años, las canciones de mi vida fueron construyendo con recuerdos lo que soy a día de hoy. Sin duda, la más especial: Te tengo a ti.
Melancolía: La dicha de estar triste...
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