Las flores crecen, los árboles cantan y las nubes se levantan. Eso es la primavera. La mejor estación del año. Cuando florecen los cerezos, cuando el sol te calienta la cara, cuando la lluvia refresca. En cierto modo, tú eres primavera. A los que se acercan, los refrescas, les das vida. Eres un bonito desastre, como lo es la primavera... Tan impredecible como día de abril, que no sabes si lloverá o lucirá un sol radiante. Lo que decía, un bonito desastre. No hay luz más bonita que la que la primavera deja en los atardeceres... Y nada como ver un amanecer en mayo. Y es que, las primaveras son así... Los años (de más) se cuentan en primaveras y todo el mundo quiere robar abriles; nadie noviembres. A veces se anticipan para dar alegría y buenos días. Y otras tarda más porque hay que dejar lo mejor para el final. Los principios, en primavera, se convierten en historias. Y los finales, en bonitos.
Así es la primavera. Esa estación que quieres que dure para siempre. Y tú lo eres. Y Madrid, pronto, será primavera para ti...
jueves, 13 de febrero de 2014
lunes, 10 de febrero de 2014
¡Qué frío!
Calentarse la cara al calor de una vela puede ser un remedio, más o menos efectivo, para combatir el frío. Qué febrero más frío, por cierto. No hay manera de entrar en calor. Con su aire, con sus desaires, con todo. Con sus rincones en los que resguardarse. Febrero es frío, de siempre. ¿Pero tanto? La nariz helada, las manos frías... (y no sigáis el refrán... porque tengo el frío dentro).
Imaginaos que en pleno febrero, o diciembre o enero, caéis a un lago de agua helada... ¿cuántos días necesitaríais para volver a sentir el calor? Y me refiero al calor que calma, al que te hace cerrar los ojos porque estás realmente agusto. A ese calor. Al calor que hace tiritar. ¿Conocéis ese calor? Qué febrero más frío, mecachis. Llevo tanto tiempo sin tener frío de verdad que me voy a poner mala.
¿Sabéis? Yo es que nací en mayo. Con sus flores y sus cosas. No había copos, ni muñequitos de nieve. Y nací en Córdoba, qué en invierno bien, pero en primavera ya notas el calor. Qué frío, jolines.
Menos mal que febrero solo tiene veintitantos días y que luego llega marzo. Y después abril y mayo. ¿Y qué será de mi este nuevo mayo? Escalofrío. Qué frío. Miro cuadros de mi casa. Los leo. Los analizo. Y me lanzo un órdago en mitad de este frío desolador: "No abandones las ganas de hacer de tu vida algo extraordinario". Eso lo dijo Walt Whitman. Y yo me lo aplico.
Imaginaos que en pleno febrero, o diciembre o enero, caéis a un lago de agua helada... ¿cuántos días necesitaríais para volver a sentir el calor? Y me refiero al calor que calma, al que te hace cerrar los ojos porque estás realmente agusto. A ese calor. Al calor que hace tiritar. ¿Conocéis ese calor? Qué febrero más frío, mecachis. Llevo tanto tiempo sin tener frío de verdad que me voy a poner mala.
¿Sabéis? Yo es que nací en mayo. Con sus flores y sus cosas. No había copos, ni muñequitos de nieve. Y nací en Córdoba, qué en invierno bien, pero en primavera ya notas el calor. Qué frío, jolines.
Menos mal que febrero solo tiene veintitantos días y que luego llega marzo. Y después abril y mayo. ¿Y qué será de mi este nuevo mayo? Escalofrío. Qué frío. Miro cuadros de mi casa. Los leo. Los analizo. Y me lanzo un órdago en mitad de este frío desolador: "No abandones las ganas de hacer de tu vida algo extraordinario". Eso lo dijo Walt Whitman. Y yo me lo aplico.
martes, 4 de febrero de 2014
Mayor Tom
- Control de tierra llamando a Azahara.
Control de tierra llamando a Azahara...
¿Está segura?
Control de tierra llamando a Azahara...
¿Nos recibe?
- Sí.
- En ese caso, todo listo. Póngase el casco, el traje de burbujas.
- ...
- Control de tierra. Comienza la cuenta atrás.
10...
9...
8...
7...
6...
5...
4...
3...
2...
1.
Comenzando...
- ...
- Control de tierra llamando a Azahara... ¿nos recibe?
- Sí. Supongo que todo empieza aquí... ¿no?
- Supone bien.
- Bien. Sí, todo empieza aquí. Es el momento...
- Este el control de tierra llamando a Azahara, ¿nos recibe?
- Me siento como el Mayor Tom, ¿recuerdan?. El de la canción de Space Oddity de Bowie...
- Puede ser, solo que no está en el espacio...
- Ya, claro... Solo es un salto.
- Exacto. Solo un salto.
- ¿Y qué pasará después?
- No lo sabemos, tendrá que contarnoslo luego.
- Ah... Pensé que dependía todo del control de tierra...
- Bueno, dependía cuando estaba en tierra.
- Ah. Vale.
- Esperamos noticias suyas pronto. Buen viaje.
- ¿Una última cosa?
- Por supuesto.
- Si tardo, recuerden que no me fui para siempre.
- Lo haremos llegar.
- Gracias, control.
- Buen viaje.
Control de tierra llamando a Azahara...
¿Está segura?
Control de tierra llamando a Azahara...
¿Nos recibe?
- Sí.
- En ese caso, todo listo. Póngase el casco, el traje de burbujas.
- ...
- Control de tierra. Comienza la cuenta atrás.
10...
9...
8...
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1.
Comenzando...
- ...
- Control de tierra llamando a Azahara... ¿nos recibe?
- Sí. Supongo que todo empieza aquí... ¿no?
- Supone bien.
- Bien. Sí, todo empieza aquí. Es el momento...
- Este el control de tierra llamando a Azahara, ¿nos recibe?
- Me siento como el Mayor Tom, ¿recuerdan?. El de la canción de Space Oddity de Bowie...
- Puede ser, solo que no está en el espacio...
- Ya, claro... Solo es un salto.
- Exacto. Solo un salto.
- ¿Y qué pasará después?
- No lo sabemos, tendrá que contarnoslo luego.
- Ah... Pensé que dependía todo del control de tierra...
- Bueno, dependía cuando estaba en tierra.
- Ah. Vale.
- Esperamos noticias suyas pronto. Buen viaje.
- ¿Una última cosa?
- Por supuesto.
- Si tardo, recuerden que no me fui para siempre.
- Lo haremos llegar.
- Gracias, control.
- Buen viaje.
lunes, 3 de febrero de 2014
Todo tiene su sentido
Me he propuesto intentarlo. No quedarme con las ganas. No quedarme con las ganas... de nada. No perder nada. No ganar nada, y aún así -sabiéndolo-, jugar.
Jugar a no quedarme con las ganas.
Jugar a hacer como que juego sin jugar.
Jugar(mela).
Y en eso estamos, señores.
No tengo inspiración. Lo único que me llega es el eco de mi respiración y eso no sirve para nada, solo para saber que no estoy muerta (que ya es algo). Pero solo para eso.
¿Tenéis un peor enemigo? Yo sí. Creo. En momentos de lucidez me llevo bien con todo el mundo, si el cielo se me viene encima y empiezan a caer Estrellas®, la cosa cambia. Qué paradoja. Yo soy mi peor enemiga. Escribía hace tiempo (mucho) que, sin duda, yo soy la mujer de mi vida. Y repetía, ese mismo día, que aquello no era más que un canto a la soledad. He visto, porfin, La vida Secreta de Walter Mitty, y sí: a mi también se me va la olla como a él. Mezclo temas. Hablo varias conversaciones en una pero, leed atentamente: todo tiene su sentido. El tembleque incesante de la pierna tiene su sentido. El encender un pitillo al acabar otro, tiene su sentido. El ver globos del Vips y pensar en UP!, tiene su sentido también. Yo tengo mi sentido, que no es el sexto que se me presupone, es otro. El escribir sin sentido, tiene sentido. Es como hablar por hablar y... ¿cómo hablar si cada parte de mi mente es tuya?. El tembleque de la mano tiene su sentido: querer escribir y no saber cómo. Y de pronto... me relajo. Y amigos sí, la música sí amansa a las fieras.
A lo que iba, todo tiene su sentido. Pensarte, enumerarte, revolverme, vaciarme. Ocurre que... when you are smiling (que decía Benedetti) the whole world smiles with you. But when you aren't, todo es un desastre. Y es que todo tiene su sentido... Aunque nos cueste (o nos duela) verlo.
Besos.
Jugar a no quedarme con las ganas.
Jugar a hacer como que juego sin jugar.
Jugar(mela).
Y en eso estamos, señores.
No tengo inspiración. Lo único que me llega es el eco de mi respiración y eso no sirve para nada, solo para saber que no estoy muerta (que ya es algo). Pero solo para eso.
¿Tenéis un peor enemigo? Yo sí. Creo. En momentos de lucidez me llevo bien con todo el mundo, si el cielo se me viene encima y empiezan a caer Estrellas®, la cosa cambia. Qué paradoja. Yo soy mi peor enemiga. Escribía hace tiempo (mucho) que, sin duda, yo soy la mujer de mi vida. Y repetía, ese mismo día, que aquello no era más que un canto a la soledad. He visto, porfin, La vida Secreta de Walter Mitty, y sí: a mi también se me va la olla como a él. Mezclo temas. Hablo varias conversaciones en una pero, leed atentamente: todo tiene su sentido. El tembleque incesante de la pierna tiene su sentido. El encender un pitillo al acabar otro, tiene su sentido. El ver globos del Vips y pensar en UP!, tiene su sentido también. Yo tengo mi sentido, que no es el sexto que se me presupone, es otro. El escribir sin sentido, tiene sentido. Es como hablar por hablar y... ¿cómo hablar si cada parte de mi mente es tuya?. El tembleque de la mano tiene su sentido: querer escribir y no saber cómo. Y de pronto... me relajo. Y amigos sí, la música sí amansa a las fieras.
A lo que iba, todo tiene su sentido. Pensarte, enumerarte, revolverme, vaciarme. Ocurre que... when you are smiling (que decía Benedetti) the whole world smiles with you. But when you aren't, todo es un desastre. Y es que todo tiene su sentido... Aunque nos cueste (o nos duela) verlo.
Besos.
jueves, 30 de enero de 2014
Nunca Jamás
Desasosiego. Palabra, digamos, extraña de escribir y difícil de llevar. No deja de tener unas raíces -inventadas por mi claro está- que lo dicen todo: deseo y sosiego. Y, paradójicamente, significa todo lo contrario que la suma de las dos. ¿Quieres sosiego? Toma dos tazas. Gracias.
Bolas de humo pululan por encima de mi cabeza, se arremolinan. Tengo que dejar de pensar... o de fumar, una de dos. Últimamente escribo mucho, me preocupa, sinceramente. Y lo peor es que lo hago sin proponérmelo. Vaya leche.
Todo ha empezado por ponerme a limpiar mi casa. La culpa es del polvo. Acabas con él, no sin que él antes acabe contigo. Te tumbas a descansar, sin sueño y sin sueños, y miras al techo. Y ahí está, impasible, blanco, sin decirte nada. Y la música suena de fondo. Y te jode. Notas de piano picotean mi cabeza porque mi corazón coraza no les abre la puerta.
Siempre he sido consciente de que debo crecer. Madurar y todo eso. Ya sabéis. Nunca Jamás está bien, hasta que deja de estarlo. Ya dejé de ser Wendy y los niños perdidos sabe Dios donde andan. Quiero jugar con los mayores. Quiero saber tantas cosas como ellos. Quiero del latín quierus (vale, no sé latín...).
Quiero jugar a algo que no sea echarte de menos. Porque voy a reventar.
miércoles, 29 de enero de 2014
(A)hogar
Hace no mucho oíamos en la tele eso de: "uno puede irse pero no hacerse". Razón no le falta a Chus. Podemos irnos, reinventarnos, pero nuestra esencia es, fue y será siempre la misma. El caso es que el otro día, ensimismada en el movimiento de las llamas de mi vela, me dio por pensar... Y lo hice como siempre lo hago: intensamente. ¿Cuál es nuestro hogar? ¿Dónde está? Y, cómo no, ¿por qué a veces, estando bajo un techo, con un sofá, manta, cama y velas nos sentimos tan desprotegidos como sí viviésemos al relente? Y es que la mayoría de las veces el hogar no es material, más bien emocional. Hace muchos años pensaba en eso de que se puede vivir sin un duro. Puedes hacer ración de todo, menos de amor. Y con eso, incluso con hambre tirar para adelante. Bucólico, sí. Intenso, también (ya avisé). Me pregunto dónde está mi hogar, que no mi casa. Mi hogar. Busco para encontrar respuesta. Lo hago en la RAE. Su primera acepción: sitio donde se hace la lumbre, en las cocinas, chimeneas, hornos de fundición. Llegados a este punto quiero pedir un aplauso a los académicos por su falta de sensibilidad (luego dicen de los de ciencias...). Un cero para vosotros. Segunda acepción: casa o domicilio. Más de lo mismo... Tercera acepción (a ver si va la vencida): familia, grupo de personas emparentadas (que no enfrentadas) que viven juntas. ¡Vamos acercándonos! Dejo la RAE, que me desespero...
Mi hogar no tiene precio. Mi hogar es la calma de una mirada eterna; el calor buscado en un recoveco del cuerpo que te cuida y te quiere. El hogar es donde descansas, donde reposas, donde respiras a todo pulmón. Mi hogar es la caricia que te tranquiliza y te hace cerrar los ojos e imaginar. Mi hogar es proteger la mirada del sol que sale de buena mañana. Mi hogar, mi dulce hogar.
Y quizás nos preguntamos constantemente dónde está nuestro hogar, porque si no lo tienes, te sientes (a)hogar. Quizás porque sin esa mirada que parece nunca acabar, sin el calor que te ofrece ese recoveco en el más crudo invierno de enero, sin ese lugar donde respiras sin pensar en nada más, sin eso te (a)hogar(ías).
martes, 28 de enero de 2014
Biodramina
¿Nos quedamos quietos y que gire la vida? Pues eso ya depende de cada uno y de las ganas de caminar que tenga. De ahí la importancia de hacer deporte, de estar en forma. No podemos dejar de andar, que el movimiento, cuando uno está quieto, se nota más. Y sí decides pararte, no lo olvides: Biodramina.
Aunque... habría que mirar las indicaciones del fármaco... ¿Apto para el vértigo?
lunes, 13 de enero de 2014
Somos extremos
Somos extremos. En nuestras decisiones, en nuestros pensamientos, en nuestros actos. Somos extremos. Tú eres blanco, yo soy negro. Tú controlas, yo salto.
Somos extremos sin haberlo planeado. Y aún planeándolo, cada uno está a un lado. Somos extremos sin quererlo, sin pensarlo. Tú de los infinitos, yo de lo limitado.
Y como cambian las cosas cuando llegan los paréntesis, que acotan por ambos lados...
Somos (los) extremos de dos vidas que se cruzaron. Si tú gritas, yo (sonrío y) me callo.
Somos (los) extremos de una cuerda, que cada uno apunta a un lado, pero unidos (al fin y al cabo).
Azahara.
sábado, 11 de enero de 2014
¿Caminamos?
Personas buenas, personas malas. Viscerales y sensibles. Empáticas al tiempo que simpáticas. Egoístas altruistas y genios locos. Personas que dejan huella y personas que te pisan. Con las que lloras por necesidad y con las que nunca es necesario llorar. Personas que te acompañan durante tu camino; distintas de esas con las que lo construyes, distintas también de las que llevan las piedras mientras lo caminas. Consejeras y zalameras. Guías y aventureras. Personas que te amenizan el viaje, personas que te "dan" el viaje y, como no, personas que te pegan un "viaje". Compañeros, amigos, familia, conocidos, enemigos... Cada una de las personas que nos cruzamos en nuestro caminar nos lleva a hacer algo: un paso adelante, otro paso atrás, parada en seco -para descansar o revisar lo andado-, salto hacia adelante, impulso hacia atrás para coger carrerilla... Todos nos hemos cruzado con estas personas durante nuestros días pero... ¿Quién eres tú? Y mejor aún... ¿Caminamos?
lunes, 6 de enero de 2014
Presente(s)
Ya basta. ¿Qué hay de malo? Supongo que nada. Decía uno de mis irlandeses favoritos, Sir Oscar Wilde, eso de: "¿Quién, siendo amado, es pobre?". Y eso mismo digo yo: "¿Quién, eh? ¿Quién?". Pero pocas voces que nos contradigan encuentro, Oscar... "¿Quién está solo si se tiene a uno mismo?", ¿eso lo ha dicho alguien también o me lo acabo de sacar de la manga? Da igual, ojalá fuese igual de efectivo decirlo que sentirlo.
Tenemos que ser valientes. Ser fuertes. Enfrentarnos a nuestros miedos. Tenemos, tenemos, tenemos... Pero sí, tenemos que hacerlo. Hoy día de Reyes, hoy día de presentes qué mejor que darse cuenta de que el presente, ese que nos envuelve los días, es el auténtico regalo. Que el futuro está ahí, esperándonos, y que no tiene intención de moverse. O al menos de moverse lo suficiente para que nosotros demos un pasito adelante y echemos un vistazo, a ver qué se cuece. ¿Para qué? ¿De qué serviría?. Si alguna vez os habéis abalanzado a esta pregunta ya os contesto yo: No sirve de nada, la misión de la vida es esa: vivirla.
Así que, empezad a vivir el presente. Es el mejor regalo que os han podido traer hoy.
Azahara.
Tenemos que ser valientes. Ser fuertes. Enfrentarnos a nuestros miedos. Tenemos, tenemos, tenemos... Pero sí, tenemos que hacerlo. Hoy día de Reyes, hoy día de presentes qué mejor que darse cuenta de que el presente, ese que nos envuelve los días, es el auténtico regalo. Que el futuro está ahí, esperándonos, y que no tiene intención de moverse. O al menos de moverse lo suficiente para que nosotros demos un pasito adelante y echemos un vistazo, a ver qué se cuece. ¿Para qué? ¿De qué serviría?. Si alguna vez os habéis abalanzado a esta pregunta ya os contesto yo: No sirve de nada, la misión de la vida es esa: vivirla.
Así que, empezad a vivir el presente. Es el mejor regalo que os han podido traer hoy.
Azahara.
jueves, 2 de enero de 2014
(Des)propósitos
Tres velas alumbran mi soledad. Tres estrellas la calman. A simple vista son solo números, pero no... Son sentimientos. Treinta y dos años llevo intentando negociar con ella en estas situaciones... -Un poco tú y otro yo- le digo, pero no hay manera. Por no haber no hay ni hambre. Y la cena haciéndose. Qué barbaridad.
Las noches son eso, oscuras, solitarias... Me gustan las noches, la luna siempre está, si no es en el cielo es en mi antebrazo. De hablar con ella aprendí mil cosas. De no hablar con ella, a sobrevivir. Todo pasa, nada es eterno.
Estoy cumpliendo uno de mis (des)propósitos del nuevo año: escribir más. Otro es tomarme las cosas menos a pecho... que menudas tetas me estoy gastando últimamente. Trabajo en ello, a quién le pueda interesar.
No me he planteado dejar de fumar. ¡Yo soy de (des)propósitos reales! Y que no se entienda por (des)propósitos reales irme de Safari a Botswana a matar elefantes, robar dinero público, etcétera. Me refiero a (des)propósitos de verdad: Beber más, fumar normal, querer por todo lo alto... Que yo a mis treinta y dos me conozco lo suficiente para andar haciendo el gilitonto.
Es harto probable que sí el número de estrellas aumenta (y no en el cielo) el número de gilitonteces que escriba lo haga proporcionalmente también... Eso o que deje de escribir y me ponga a ver 'Toy Story 3'. Qué nervios.
Lo dejo por hoy, que empieza y esto no lleva a ningún lado.
Feliz año 2014. A ver qué nos trae de bueno.
Azahara.
Las noches son eso, oscuras, solitarias... Me gustan las noches, la luna siempre está, si no es en el cielo es en mi antebrazo. De hablar con ella aprendí mil cosas. De no hablar con ella, a sobrevivir. Todo pasa, nada es eterno.
Estoy cumpliendo uno de mis (des)propósitos del nuevo año: escribir más. Otro es tomarme las cosas menos a pecho... que menudas tetas me estoy gastando últimamente. Trabajo en ello, a quién le pueda interesar.
No me he planteado dejar de fumar. ¡Yo soy de (des)propósitos reales! Y que no se entienda por (des)propósitos reales irme de Safari a Botswana a matar elefantes, robar dinero público, etcétera. Me refiero a (des)propósitos de verdad: Beber más, fumar normal, querer por todo lo alto... Que yo a mis treinta y dos me conozco lo suficiente para andar haciendo el gilitonto.
Es harto probable que sí el número de estrellas aumenta (y no en el cielo) el número de gilitonteces que escriba lo haga proporcionalmente también... Eso o que deje de escribir y me ponga a ver 'Toy Story 3'. Qué nervios.
Lo dejo por hoy, que empieza y esto no lleva a ningún lado.
Feliz año 2014. A ver qué nos trae de bueno.
Azahara.
domingo, 15 de septiembre de 2013
Ahora entiendo todo...
Repaso los rincones antes de acostarme… Nada en la cocina. Nada en el sofá. Tampoco hay nada en la silla de espaldas al ventanal. El baño está vacío. Y en el salón no hay zapatos. Ni siquiera la mesa de la televisión se parece a Suárez. No hay miguitas de pan, ni en casa, ni en el camino que viene a ella (para no perderse). El salón huele a Marlboro y tampoco queda una pizca de olor; ese olor de los que no son de este mundo. De repente, el sofá parece un campo de fútbol y mi casa Buckingham Palace. De camino a la cama repaso mentalmente… "Ceniceros limpios, cojines en pico…". Me aseguro de que el aparato de la música está en el salón. Cojo la botella de agua, la lleno y la meto en la nevera (que no cuesta nada). Apago la vela; la misma que me ha estado acompañando toda la noche. Me lavo los dientes, la cara y las manos. Me acerco las manos a la cara y respiro profundamente buscando un recuerdo. Tapio la ventana de mi cuarto, que no sea el sol quien me de los buenos días. Enciendo el mundo y encaro los botes de crema para que me custodien mientras duermo. Deshago la impoluta cama y me meto en ella. El silencio lo envuelve todo. No hay un solo ruido. Y es justo en ese momento cuando todas mis sospechas se convierten en certezas. Ya sé por qué me tumbé en el sofá y me quedé dormida. Por qué al levantarme me puse a trabajar. Por qué…, encendí la vela cuando aún había luz y por qué me empeñé, después de llevar cerca de 25 años queriendo hacerlo, en entretener mi mente viendo 'Cinema Paradiso'. Ya entiendo todo. Entiendo que al tumbarme en el sofá y no mirar fijamente a nada, se me cerraron los ojos. Que el silencio me abofeteo para despejarme y ponerme a trabajar. Que la luz del atardecer no era suficiente compañía y encendí una vela. Y que por un momento pensé que hacer algo que quería hacer desde hacía más de 20 años desviaría de mi cabeza esa falta de ruido… Pero no, no ha sido así… Y me he dado cuenta ahora...
viernes, 30 de agosto de 2013
Oh sweet Lorraine
Decía Platón, con mucha razón, que al contacto con el amor, todo el mundo se vuelve poeta. No se equivocó ni un poquito. Solo le faltó añadir que cuando te lo quitan, lo pierdes, te lo arrancan de cuajo de tu vida... la poesía; el sentimiento también inunda tu vida.
Y quizás eso nos haya pasado a todos. Incluso, si me ponéis en un compromiso, escribimos mejor cuando la pena es nuestra compañera de cama, de almuerzo; de sueños... Si habéis tenido contacto con el amor, habréis sido poetas en algún momento de vuestras vidas.
Yo he sido poeta. Muchas veces. Unas porque me sobraba y otras porque dejó de sobrarme para faltarme... ¡Y qué poesías! La inspiración venía a verme a cada minuto. Un olor, una carcajada... Cuando eres poeta de profesión (aunque sea de caracter temporal) cualquier cosa puede servir como musa. Y tanto.
Hoy me emocionó leer una noticia que hablaba de una pareja de ancianos. Poco antes de cumplir los 75 años de casados la esposa de Fred Stobaugh murió. Supongo que en su caso lo que le hizo ser poeta a sus 96 años no fue la falta de amor, ni tampoco el contacto con él... Fred se convirtió en poeta porque hay amores que traspasan el tiempo, la vida, lo mundano. Todo.
A Fred le pasa constantemente el amor por su mujer por el corazón. Y un buen día, le hizo esta canción:
lunes, 26 de agosto de 2013
Montaña rusa
Esperas la cola, durante meses a veces. Das pequeños pasitos acercándote al momento en el que tendrás que decidir; seguir adelante o pararte en seco. Te puede paralizar el miedo, en cambio, la emoción, la adrenalina... te harán caminar firmemente sin saber, ni siquiera, si lo que estás a punto de hacer es una buena idea. Párate. Piénsalo (pero no mucho...). Si decides dar un paso atrás, posiblemente, lo repitas eternamente. Si lo das para adelante: Agárrate fuerte.
El amor es una montaña rusa. La montaña rusa más apasionante que encontrarás en el parque de atracciones de la vida.
Buen viaje.
miércoles, 21 de agosto de 2013
Así como Houdini...
Anoche, leía para pasar el rato -qué más da- pero leía... Leer te hace pensar y pensar es bueno, quién os diga lo contrario es probable que no se haya parado a pensar demasiado las cosas... Pensé que ha pasado casi medio año desde mi última entrada -soy una sinvergüenza redomada- y me dió antojo de pasarme por aquí... Aunque sea solo para decir "hola" y que estoy bien...
Ya me tatué, por cierto (y vendrán más). Ponga lo que ponga, ya lo hice y en mi se queda para siempre. Muchas cosas se quedan para siempre en nosotros; canciones, personas, sentimientos, recuerdos -que a veces se te meten en el ojo-. Tiro de disco duro interno y resuena una canción, que me arrastra a un momento, y digo que me arrastra porque así lo hace. Tira de mi alma hasta sacarme fuera de mi cuerpo y acabo viéndome desde fuera, eso que tanto nos gusta y tan difícil es. Me ve (mi otro yo ectoplasmático) ahí sentada en la mesa del salón, con las luces apagadas y la vela mandándome señales en morse. Y yo sabía morse, pero se me olvidó. Se me olvidó mientras dormía. Sabía interpretar las señales; de donde fuera que viniesen. Y ahora..., ahora las esquivo.
Esquivo las del hemisferio derecho, también las del izquierdo. Mi cerebro ya no sabe por dónde hacermelas llegar. Soy una escapista. Como Houdini. Me desato de cadenas estando con el agua al cuello y siempre salgo airosa, entre aplausos. Plas, plas. Y yo sonrío como diciendo: "lo conseguí". Next round.
Con la conciencia tranquila me siento (del verbo sentar) y me enumero. Y como diría Benedetti, que tanto me gusta, te pienso y te enumero. Y menudo jaleo de cuentas llevo. Soy de letras, las ciencias las dejé hace años para hacer precisamente esto: escribir lo que me diese la gana sin que el momento flector me presionase la nuca.
Hago balance (más números...) y estoy bien. Y sonrío. Y vuelven a sonar los aplausos. Plas, plas, plas...
Para los curiosos -que alguno habrá-... Os dejo la canción que sonaba, en modo bucle, mientras escribía este 'hola' tan largo. Pertenece a la película 'Pequeñas mentiras sin importancia' o lo que es lo mismo, en francés, 'Les petits mouchoirs'. Disfrutadla.
Ya me tatué, por cierto (y vendrán más). Ponga lo que ponga, ya lo hice y en mi se queda para siempre. Muchas cosas se quedan para siempre en nosotros; canciones, personas, sentimientos, recuerdos -que a veces se te meten en el ojo-. Tiro de disco duro interno y resuena una canción, que me arrastra a un momento, y digo que me arrastra porque así lo hace. Tira de mi alma hasta sacarme fuera de mi cuerpo y acabo viéndome desde fuera, eso que tanto nos gusta y tan difícil es. Me ve (mi otro yo ectoplasmático) ahí sentada en la mesa del salón, con las luces apagadas y la vela mandándome señales en morse. Y yo sabía morse, pero se me olvidó. Se me olvidó mientras dormía. Sabía interpretar las señales; de donde fuera que viniesen. Y ahora..., ahora las esquivo.
Esquivo las del hemisferio derecho, también las del izquierdo. Mi cerebro ya no sabe por dónde hacermelas llegar. Soy una escapista. Como Houdini. Me desato de cadenas estando con el agua al cuello y siempre salgo airosa, entre aplausos. Plas, plas. Y yo sonrío como diciendo: "lo conseguí". Next round.
Con la conciencia tranquila me siento (del verbo sentar) y me enumero. Y como diría Benedetti, que tanto me gusta, te pienso y te enumero. Y menudo jaleo de cuentas llevo. Soy de letras, las ciencias las dejé hace años para hacer precisamente esto: escribir lo que me diese la gana sin que el momento flector me presionase la nuca.
Hago balance (más números...) y estoy bien. Y sonrío. Y vuelven a sonar los aplausos. Plas, plas, plas...
Para los curiosos -que alguno habrá-... Os dejo la canción que sonaba, en modo bucle, mientras escribía este 'hola' tan largo. Pertenece a la película 'Pequeñas mentiras sin importancia' o lo que es lo mismo, en francés, 'Les petits mouchoirs'. Disfrutadla.
miércoles, 27 de marzo de 2013
Me voy a tatuar
Cuando vuelves por décimotercera vez, es mejor no anunciarlo... Hacer como si todo transcurriese con normalidad, más que nada por eso de no crear falsas expectativas. Los dedos se me mueven veloces, más que la cabeza... que nadie se extrañe si digo alguna tontería pero..: he vuelto. He ahí la primera de la noche. Supongo que ya habré 'estupidizado' todo lo permitido mi cabeza, mi cerebro... Dejé de fumar, por cierto. Es que ha pasado tanto tiempo que casi me podría haber sacado la carrera de piano. Ahí va la segunda (tonteria, me refiero). No he leído, no he escrito, solo me he ido destrozando los nervios... pero ya no. He necesitado meses que me han parecido años (¿o han sido años?) para darme cuenta de que no hay puerta más segura que la que tú mismo cierras.
Voy a poner en práctica un nuevo método de escribir (viejo en mi por otro lado): Escribir sin pensar. Allá voy.
Me voy a tatuar.
Mi nombre, el tuyo.
Ninguno.
Me voy a tatuar, de nuevo.
No quiero palabras, quiero tu risa.
Y no esa de jajaja, mejor la de :)
La que me imagino y hace que :)
Esa es la buena.
Me voy a tatuar.
En inglés o chino.
Filipino.
Me voy a tatutar, en el brazo.
Y que nadie lo entienda.
Total, qué más da.
Luego siempre preguntan,
y yo contesto: pollo al limón.
Y tan ancha. Oiga.
Me voy a tatuar.
Lo que sea.
Donde sea.
Como sea.
Me voy a tatuar,
Para no olvidarte jamás.
Azahara (por fin).
Voy a poner en práctica un nuevo método de escribir (viejo en mi por otro lado): Escribir sin pensar. Allá voy.
Me voy a tatuar.
Mi nombre, el tuyo.
Me voy a tatuar, de nuevo.
No quiero palabras, quiero tu risa.
Y no esa de jajaja, mejor la de :)
La que me imagino y hace que :)
Esa es la buena.
Me voy a tatuar.
En inglés o chino.
Me voy a tatutar, en el brazo.
Y que nadie lo entienda.
Total, qué más da.
Luego siempre preguntan,
y yo contesto: pollo al limón.
Y tan ancha. Oiga.
Me voy a tatuar.
Lo que sea.
Donde sea.
Como sea.
Me voy a tatuar,
Para no olvidarte jamás.
Azahara (por fin).
viernes, 6 de julio de 2012
Tener estrella
La última vez que escribí era el sol el que dejaba, a su paso, la luz en mi ventana...
Hoy lo hace la luna. Esa luna que nunca cambia. Esa que sigue siendo la misma que me hacía caer rendida en la cama intentando describirla a los que no eran, como yo, unos lunáticos...
Y de tanto mirar a la luna... De tanto tratar entenderla. De tanto contar a todos como era, una noche decidió hacerme un regalo:
Se despidió para siempre y me lo envió; el lucero que más brillaba y el que -cada noche- más de cerca la acompañaba...
Y desde aquel día; soy una chica con suerte. Una chica con estrella.
Hoy lo hace la luna. Esa luna que nunca cambia. Esa que sigue siendo la misma que me hacía caer rendida en la cama intentando describirla a los que no eran, como yo, unos lunáticos...
Y de tanto mirar a la luna... De tanto tratar entenderla. De tanto contar a todos como era, una noche decidió hacerme un regalo:
Se despidió para siempre y me lo envió; el lucero que más brillaba y el que -cada noche- más de cerca la acompañaba...
Y desde aquel día; soy una chica con suerte. Una chica con estrella.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Will you still love me tomorrow?
El sol entra por mi ventana y el parquét está calentito. Me siento en el suelo y le doy al play. Las horas se paran y el humo de mi cigarro dibuja formas que seguro quieren decir algo... pero yo solo miro como se desfiguran cuando la luz las atraviesa. Bucólico. Todo tan bucólico. Su voz me acompaña. Y lanza al aire: "Will you still love me tomorrow?"...
lunes, 28 de noviembre de 2011
Léeme
No sé cómo hacertelo llegar, pero tu orden es mi aliado.
A veces, en la vida, todos dudamos y es ahí cuando nos paramos.
Encima de tus hombros el rompecabezas,
en el pecho está tu respuesta,
no la cagues, sé honesta.
Mira a tu alrededor y piensa que la vida no es sólo risa,
que sí, que sólo hay una y hay que vivirla,
pero no te la tomes con prisa.
Si pudiera te diría: Escucha, mira...
Pero no puedo, estás lejos
ni escuchas, ni ves, allá donde estés.
No es cuestión de convencerte,
solo trato de entenderte.
Si algún día te decides, aquí estaré,
esperando, como ya te dije aquella vez.
Azahara.
A veces, en la vida, todos dudamos y es ahí cuando nos paramos.
Encima de tus hombros el rompecabezas,
en el pecho está tu respuesta,
no la cagues, sé honesta.
Mira a tu alrededor y piensa que la vida no es sólo risa,
que sí, que sólo hay una y hay que vivirla,
pero no te la tomes con prisa.
Si pudiera te diría: Escucha, mira...
Pero no puedo, estás lejos
ni escuchas, ni ves, allá donde estés.
No es cuestión de convencerte,
solo trato de entenderte.
Si algún día te decides, aquí estaré,
esperando, como ya te dije aquella vez.
Azahara.
lunes, 7 de noviembre de 2011
De cuando el talento llama al talento
Llevo algún tiempo queriendo escribir algo parecido a lo que se avecina pero, sea por lo que sea, no lo he hecho hasta ahora. Hoy tengo la excusa perfecta. Se alinean los planetas y yo me siento a desenredar mi alma.
Esta entrada podría hablar de refranes: Dios los cría y ellos se juntan; Dime con quién andas y te diré quién eres... Pero no, habla del talento.
Talento es cuando, siendo únicamente lo que eres y con lo que te es innato, eres capaz de emocionar con tu arte. Y no voy a entrar en qué es y que no es, arte.
Siempre lo he dicho y quién me conoce lo sabe: el talento llama al talento.
Hitos que no todos son capaces de realizar. Vega ("La cuenta atrás". Sony Music. 2011), es talento. Lo ha sido siempre -me consta- pero en mi queda poco creíble, quizás, decirlo. Hoy tengo pruebas que lo demuestran, por si no son suficientes sus melodías, sus letras y sus gestos para con todos nosotros.
Es terriblemente alucinante cuando los sillones orejeros que hay en las grandes empresas de comunicación y entretenimiento tienen, valga la redundancia, más orejas (entiéndase oídos) que los que se sientan en ellos.
Pero da igual, haciendo oídos sordos a los que se los hacen a Vega, ella lleva seis semanas en la lista de los más vendidos. Y en el top 50, oíga. Su música, sus letras y sus melodías le dan la razón. Los que la escuchan, la respaldan y la aúpan por encima -incluso- de los despachos en los que un chimpancé con tirantes y bombachos que fuma puros se sienta en su sillón orejero. Así es la vida. El talento tiene más fuerza que el poder y, aunque te empeñes en esconderlo y enterrarlo en los más profundos subsuelos, acaba sobresaliendo y brillando desde lo más alto de la Gran Vía de Madrid, iluminando las mañanas de muchos de los que pasan, y no, por ahí.
Porque seguramente, Aram Rian (@voxRian), nunca se habrá parado en plena Gran Vía a ver qué recomiendan escuchar. A él, le llegaron los destellos de brillantez desde lo alto de los edificios de muchos hogares de España... Y la brillantez de Vega encontró reflejó en la de Aram, quién quiso regalarle/nos esta pieza maravillosa:
Y es que hay por ahí infinitas pruebas de que el talento llama al talento...
Gracias a Vega y a Aram Rian por brillar.
Esta entrada podría hablar de refranes: Dios los cría y ellos se juntan; Dime con quién andas y te diré quién eres... Pero no, habla del talento.
Talento es cuando, siendo únicamente lo que eres y con lo que te es innato, eres capaz de emocionar con tu arte. Y no voy a entrar en qué es y que no es, arte.
Siempre lo he dicho y quién me conoce lo sabe: el talento llama al talento.
Hitos que no todos son capaces de realizar. Vega ("La cuenta atrás". Sony Music. 2011), es talento. Lo ha sido siempre -me consta- pero en mi queda poco creíble, quizás, decirlo. Hoy tengo pruebas que lo demuestran, por si no son suficientes sus melodías, sus letras y sus gestos para con todos nosotros.
Es terriblemente alucinante cuando los sillones orejeros que hay en las grandes empresas de comunicación y entretenimiento tienen, valga la redundancia, más orejas (entiéndase oídos) que los que se sientan en ellos.
Pero da igual, haciendo oídos sordos a los que se los hacen a Vega, ella lleva seis semanas en la lista de los más vendidos. Y en el top 50, oíga. Su música, sus letras y sus melodías le dan la razón. Los que la escuchan, la respaldan y la aúpan por encima -incluso- de los despachos en los que un chimpancé con tirantes y bombachos que fuma puros se sienta en su sillón orejero. Así es la vida. El talento tiene más fuerza que el poder y, aunque te empeñes en esconderlo y enterrarlo en los más profundos subsuelos, acaba sobresaliendo y brillando desde lo más alto de la Gran Vía de Madrid, iluminando las mañanas de muchos de los que pasan, y no, por ahí.
Porque seguramente, Aram Rian (@voxRian), nunca se habrá parado en plena Gran Vía a ver qué recomiendan escuchar. A él, le llegaron los destellos de brillantez desde lo alto de los edificios de muchos hogares de España... Y la brillantez de Vega encontró reflejó en la de Aram, quién quiso regalarle/nos esta pieza maravillosa:
Y es que hay por ahí infinitas pruebas de que el talento llama al talento...
Gracias a Vega y a Aram Rian por brillar.
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