Cuando vuelves por décimotercera vez, es mejor no anunciarlo... Hacer como si todo transcurriese con normalidad, más que nada por eso de no crear falsas expectativas. Los dedos se me mueven veloces, más que la cabeza... que nadie se extrañe si digo alguna tontería pero..: he vuelto. He ahí la primera de la noche. Supongo que ya habré 'estupidizado' todo lo permitido mi cabeza, mi cerebro... Dejé de fumar, por cierto. Es que ha pasado tanto tiempo que casi me podría haber sacado la carrera de piano. Ahí va la segunda (tonteria, me refiero). No he leído, no he escrito, solo me he ido destrozando los nervios... pero ya no. He necesitado meses que me han parecido años (¿o han sido años?) para darme cuenta de que no hay puerta más segura que la que tú mismo cierras.
Voy a poner en práctica un nuevo método de escribir (viejo en mi por otro lado): Escribir sin pensar. Allá voy.
Me voy a tatuar.
Mi nombre, el tuyo. Ninguno.
Me voy a tatuar, de nuevo.
No quiero palabras, quiero tu risa.
Y no esa de jajaja, mejor la de :)
La que me imagino y hace que :)
Esa es la buena.
Me voy a tatuar.
En inglés o chino. Filipino.
Me voy a tatutar, en el brazo.
Y que nadie lo entienda.
Total, qué más da.
Luego siempre preguntan,
y yo contesto: pollo al limón.
Y tan ancha. Oiga.
Me voy a tatuar.
Lo que sea.
Donde sea.
Como sea.
Me voy a tatuar,
Para no olvidarte jamás.
La última vez que escribí era el sol el que dejaba, a su paso, la luz en mi ventana...
Hoy lo hace la luna. Esa luna que nunca cambia. Esa que sigue siendo la misma que me hacía caer rendida en la cama intentando describirla a los que no eran, como yo, unos lunáticos...
Y de tanto mirar a la luna... De tanto tratar entenderla. De tanto contar a todos como era, una noche decidió hacerme un regalo:
Se despidió para siempre y me lo envió; el lucero que más brillaba y el que -cada noche- más de cerca la acompañaba...
Y desde aquel día; soy una chica con suerte. Una chica con estrella.
El sol entra por mi ventana y el parquét está calentito. Me siento en el suelo y le doy al play. Las horas se paran y el humo de mi cigarro dibuja formas que seguro quieren decir algo... pero yo solo miro como se desfiguran cuando la luz las atraviesa. Bucólico. Todo tan bucólico. Su voz me acompaña. Y lanza al aire: "Will you still love me tomorrow?"...
Llevo algún tiempo queriendo escribir algo parecido a lo que se avecina pero, sea por lo que sea, no lo he hecho hasta ahora. Hoy tengo la excusa perfecta. Se alinean los planetas y yo me siento a desenredar mi alma.
Esta entrada podría hablar de refranes: Dios los cría y ellos se juntan; Dime con quién andas y te diré quién eres... Pero no, habla del talento.
Talento es cuando, siendo únicamente lo que eres y con lo que te es innato, eres capaz de emocionar con tu arte. Y no voy a entrar en qué es y que no es, arte.
Siempre lo he dicho y quién me conoce lo sabe: el talento llama al talento.
Hitos que no todos son capaces de realizar. Vega ("La cuenta atrás". Sony Music. 2011), es talento. Lo ha sido siempre -me consta- pero en mi queda poco creíble, quizás, decirlo. Hoy tengo pruebas que lo demuestran, por si no son suficientes sus melodías, sus letras y sus gestos para con todos nosotros.
Es terriblemente alucinante cuando los sillones orejeros que hay en las grandes empresas de comunicación y entretenimiento tienen, valga la redundancia, más orejas (entiéndase oídos) que los que se sientan en ellos.
Pero da igual, haciendo oídos sordos a los que se los hacen a Vega, ella lleva seis semanas en la lista de los más vendidos. Y en el top 50, oíga. Su música, sus letras y sus melodías le dan la razón. Los que la escuchan, la respaldan y la aúpan por encima -incluso- de los despachos en los que un chimpancé con tirantes y bombachos que fuma puros se sienta en su sillón orejero. Así es la vida. El talento tiene más fuerza que el poder y, aunque te empeñes en esconderlo y enterrarlo en los más profundos subsuelos, acaba sobresaliendo y brillando desde lo más alto de la Gran Vía de Madrid, iluminando las mañanas de muchos de los que pasan, y no, por ahí.
Porque seguramente, Aram Rian (@voxRian), nunca se habrá parado en plena Gran Vía a ver qué recomiendan escuchar. A él, le llegaron los destellos de brillantez desde lo alto de los edificios de muchos hogares de España... Y la brillantez de Vega encontró reflejó en la de Aram, quién quiso regalarle/nos esta pieza maravillosa:
Y es que hay por ahí infinitas pruebas de que el talento llama al talento...
Varios meses de reflexión (sí, ahora al olvido, hastío y vaguería se le llama reflexión) me han tenido apartada de este blog que vio nacer una ilusión y que yo me niego a dejarlo con resignación...
En este tiempo he tenido momentos para escribir y también, como no, para hablar y hablar y hablar... En una de esas conversaciones me dijeron que, por mis entradas, parecía estar continuamente triste o esperando por algo... y me hizo pensar.
Qué es si no la vida que esperar ese momento en que se cumplan todos tus sueños? Qué es melancolía y qué nostalgia? Qué importante -como todos- matiz separa la una de la otra?
Creo, sin más, que es la felicidad. La melancolía la implica la nostalgia, por el contrario, no. La nostalgia expresa la pena por algo (bonito) que sucedió y que ya no sucederá más. La melancolía recuerda con alegría algún tiempo pasado... O no? Qué opináis?
Lo siento, es lo que tiene haber estado tanto tiempo "reflexionando".
P.D: quiero felicitar expresamente (porque personalmente no puede ser) a Pilar López (@awanchunpein) que hoy es su cumpleaños y agradecerle su insistencia para que retomase el blog. Las reflexiones tienen que ser cortas, que no se nos pase la vida reflexionando en lugar de viviendo.
"Me gustó Peter desde la primera vez que lo vi. Su forma de entender la vida no se parecía a la mía. Yo, encorsetada. Él, libre. Entre Peter y yo, a día de hoy, existe una relación extraña. Nos vemos, nos reímos... como si nos conociesemos de antes, de mucho tiempo atrás. Pero apenas nos tocamos. No sé si Peter sentirá lo mismo. Yo sé que "nunca" será nuestra oportunidad: Nunca Jamás.
Tengo ratos en mi vida en los que creo ciertamente que me repito. Me explico: la entiendo -y cada vez estoy más convencida de que así es- como un circulo. Cada cierto tiempo, díganse "X" días, rememoro situaciones del pasado (perdón, matizo: bonitas situaciones del pasado) como si las estuviese viviendo de nuevo... Con la misma intensidad, con las mismas ganas...
(Perdón si me repito pero hay un gilipollas en plena calle golpeando con una barra de acero el suelo a las 2.12 de la madrugada...)
Si nuestra vida es un circulo... Estamos condenados a vivir lo mismo de por vida? Amores, desamores, engaños, ganas, penas, incertidumbres... Todo. Cada "X" días. Y..., o es eso o que yo me estoy volviendo semi loca.
(Lo bueno de tener un blog es que escribes lo que te da la gana, porque es tuyo...)
Por eso hago una petición: A ti, que tanto me entiendes, que me calmas, que me salvas... A ti, que te cuido, que te escribo... A ti. A ti te pido: grabame a fuego en tu memoria. Recuerda que día es hoy: "X" de mayo de 2012...
Me cortan la inspiración. Mis días se vuelven cortos, sin segundos, sin tiempo. Necesito relajarme. Dedicarme a lo que me gusta. Teclear a golpe de notas musicales, coger el ritmo. Imaginarme una historia en cada pulsación. Encontrar la paz.
Parar el movimiento. Agarrar el tiempo...
Han pasado meses... Meses que parecen días. Y, por fin, lo he conseguido. Ya no me iré.
Os dejo esta bonita forma de detener el tiempo. Es obra de @juno_spnb, quien ha querido hacernoslo llegar desde su perfil creativo @junglademonos. Tan bonita y original forma de expresar una idea se merece un follow.
He dejado pasar marzo, no queriendo, sino por abandono.
Me ha salido un orzuelo, no como castigo, sino por estrés.
Que sepáis que aún estoy aquí, no obligada, sino desorientada.
Será la primavera... ¿O seré yo?
La última vez que me paré a escribir por aquí fue el día que despedimos enero. Con su cuesta infinita, con los Reyes Magos a lo lejos; con frío, contigo...
Hoy vuelvo aquí, a mi refugio... Para deciros que estoy bien. Que los miedos no se me han ido, que me acompañan cada día, pero también lo hacen las ganas de vencerlos. Eterna pelea en mi cabeza que siempre deja un hueco para acordarme de ti.
Vuelvo aquí el último día de febrero esperando de corazón que el siguiente me dejen -mis compromisos- tener un hueco para pasarme antes del último de marzo...
Vuelvo un mes más tarde con las mismas ganas de escribir que siempre, de desahogarme con vosotros; con la pena de haber perdido 30 días de historias...
Pero, a pesar de lo que el tiempo demuestre..., aún es invierno.
Que se llame independencia o, quizás, tener poca paciencia...
Poca paciencia para encontrar cada uno la suya.
Que sea una realidad o, quizás, una obviedad...
Obviedad porque, ¿quién si no una misma lo es?
Que la gente no lo entienda.
Que nadie lo comprenda.
Que es sencillo.
Que qué más da.
El caso es que "soy la mujer de mi vida" no es más,
que un canto a la soledad.
P.D: Gracias a @NataliaMartos por captar la foto que propició ésta entrada. Salir a fumar a la calle también es inspirador. :)
Las palabras salen de mi boca y tú las escuchas, a la perfección.
Nuestras cabezas, las piernas y las manos.
Mi boca en tu cuello, tu mirada en mis ojos.
Tu mejilla en mi pecho; mis manos en tu espalda.
También encaja, mi risa en tu carcajada, a la perfección.
Pero ni tú, ni yo la alcanzamos...
Nos queda lejos por separado.
Éste nuevo año viene cargado, como siempre, de buenos propósitos y nuevas metas.
Uno de ellos: Dejar de intentar dejar de fumar.
Ja. No es que no quiera dejarlo -que no quiero- es que quiero dejar de padecer esa jodida frustración que da sentir que el tabaco es -siete veces...- más fuerte que tú -y veloz-.
La nueva ley antitabaco me da malos humos. Me irrita. La respeto, la entiendo. Pero me jode. Hoy, domingo, tengo un resfriado de dos pares de narices por fumar en la puta calle mientras llueve... Pero tengo que dar gracias... Gracias a que cerca del garito no había ningún parque infantil, hospital o colegio, porque me tendría que haber largado a cien metros del bar para echarme un pitillo y mi enfriamiento, hoy, sería una neumonía severa.
Yo no soy gilipollas -o al menos eso decían mis test de inteligencia de cuando era chiquitita-, sé que el tabaco es veneno, pero estoy enganchada a él.
He tenido, en lo que va de 2011, dos momentos solitarios para con mi último cigarillo. Pero no me gustan las despedidas. Será eso. Apago la luz, me pongo una canción que me calme -cualquiera de K's Choice- y enciendo el pitillo. Lo miro y pienso que es el último. Y lo disfruto como si así lo fuese.
A la mañana siguiente, me hincho de comer durante todo el día "como si no hubiese un mañana" y cuando estoy a un kilogramo de pesar 200 kg pienso que si soy capaz de fumarme -SOLO- un pitillo, sería fantástico.
De ese solo pitillo, paso a tres. Y de esos tres, paso a tabaco de liar, punto en el que me encuentro.
Hoy mientras buscaba una factura he abierto el cajón de la mesita del salón y me he topado con algo revelador: dos libritos de papel de liar y dos bolsitas de boquillas...
Mi historia con el tabaco se transforma en un circulo infernal que algún día tendré que destruir por las buenas.
Y eso, sé que podré hacerlo. Lo sé porque ya lo hice antes, hace tiempo... El día que abrí mi cartera y vi dos carnés de dos gimnasios distintos...
Para todos. Los niños, las niñas, los que querrían ser niñas y también niños. Para los que lo tienen más claro... A los padres de familia y a las madres de familia... A los mayores, a los adultos y a los adolescentes. A los bebés. A los enfermos y a los sanos... A los aventureros y a los que prefieren estar en casa. A los que faltan... A todos: Feliz Navidad. :)
A veces me gustaría ser un enanito. Pequeño. Vestido según mi estilo y con una mini escoba de ramas.
Un enanito con sentido del humor, nada que ver con Gruñón. Un enanito divertido para cuando estuvieses triste sentarme en tu hombro y -sin que tú te dieses cuenta- contarte cien anécdotas divertidas que consiguieran que lloraras de la risa. Nunca estarías triste.
Querría ser un enanito responsable, comprometido y organizado. Capaz de colarme en tu cabeza y con la escoba de ramas echar fuera todos los malos pensamientos, todas tus preocupaciones... Y así, al levantarte cada mañana, nada te quitaría la sonrisa.
Un enanito espabilado. De esos que se buscan las castañas y consiguen lo que se proponen, sea lo que sea. El alter ego de Pepito Grillo en enanito, sabiendo qué decir en cada momento.
Pero no lo soy.
Mido 1,70 cm, no tengo escoba y mis anécdotas te las sabes de memoria...
Lo estipularon así. Dos manos, dos piernas, dos ojos, dos orejas... Una boca; que, con la tuya, hacen dos. Todos estamos predestinados a estar en pareja. Alma, cuerpo y mente invisiblemente conectados, en pareja.
Nuestra fisionomía demuestra que estamos hechos a costa de la simetría de la pareja. Tendemos a estar en pareja.
Yo no desafio las leyes naturales. No rebato ni cuestiono a fisicos, quimicos o matemáticos. Te tengo a ti. Tus ojos, tu mente y tu alma..., en pareja.
Atosigada por el trabajo y demás quehaceres vuelvo para dejaros disfrutar de este escrito que la bloguera eme publicó hace algún tiempo en su blog pero que, como todo lo bueno, permanece en el recuerdo. Aquí lo tenéis:
Traías contigo el infinito
y yo no lo sabía,
tan sólo lo sospechaba a ratos
Ratos largos y a veces cortos
[pero siempre a ratos]
A ratos pensaba en ti.
A ratos pensaba en ti y en mi.
Parecía imperceptible mi descarada intención
de pasar ratos contigo.
Cortos, breves.
Ratos absurdos de miradas.
Risas a ratos.
Traías contigo mucho más de lo que yo pensaba,
y pensaba mucho.
Pensaba en todos los ratos que podríamos estar juntas.
Los pensaba.
Y ahora los tengo.
P.D: Haréis bien en seguir su blog "No des que hablar"y a ella: @nodesquehablar (en Twitter, no por la calle).
Cuántas veces construimos muros como obstáculos insalvables? No sirven de nada. Cuanto más alto llegan los ladrillos mayor es la tentación de mirar qué dejaste al otro lado...
Una manzana, una escalera... La tentación se puede materializar en cualquier objeto, pensamiento, acto, canción, gesto… Las tentaciones sobreviven a base de impulsos; golpes de efecto -voluntarios o no-.
Y es que qué hay más inofensivo que una manzana? Poca cosa... A no ser que estés en mitad de un paraiso donde lo único exclusivo sea Eva y la fruta prohibida.
Como dijo Oscar Wilde: "La mejor forma de librarse de la tentación es caer en ella".
Y cuánta razón tiene Wilde... Sólo hay que matizar: no vayas a una fruteria para librarte de la tentación.
Podemos jugar con él, abusar de su generosidad; repartirlo con quien queramos. Podemos detenerlo en una mirada o hacer que pase a la velocidad de la luz. Ocuparlo, dividirlo, retrasarlo, observar cómo pasa, recordarlo... Podemos, incluso, malgastarlo. A cada instante nos puede hacer inmortales. El tiempo está de nuestro lado, aprovechémoslo.
Recuerdo cuando, hace tiempo, me dormía junto a ti, mirándote a la cara y cuadraba mi respiración con la tuya para que no te quedases sin aire y te dieses la vuelta.
- Lo siento... Me entretuve. Tenía la cabeza en otras cosas... El trabajo me tiene agobiada. Y la casa menudo desastre la tengo hecha... No hay por donde cogerla! Y encima nadie me echa una mano... Es una locura. Menudo estrés tengo! De verdad lo siento. Juro que no se me volverá a pasar. Palabrita. Te lo prometo. De verdad que no quise... Ya sabes como soy. Una cabeza loca. Se me pasó... No me dí cuenta..! Pero sabes que eres lo primero... No hay nada más allá. Sé que lo sabes... Tienes que saberlo.
- Ven, por favor... Súbete a esta banqueta.
- Para qué quieres que me suba ahí? Venga va, en serio. Lo siento!
- Súbete.
- Pero... estás en serio?
- Sí. Súbete.
- Ok. Ya estoy subida, ahora qué?
- Ahora...? Ahora ya estás a la altura de las circunstancias... Pero, lo siento... Llegas tarde.
Por tu forma de mirarme...
Por tu manera de cuidarme...
Porque inventamos un nuevo lenguaje...
Porque unimos dos familias... y creamos una...
Por nuestros planes...
Porque nos lo merecemos...
Siempre que escucho la canción Me gusta como eres, de Jarabe de Palo, me viene a la cabeza la misma necesidad: cómo definir o cómo explicar "una herida en el corazón que no me duele". Llevadlo a la práctica. ¿Qué sería una herida en el corazón que ya no duele?
Quien quiera dejar su reflexión, le invito a que lo haga y que -de paso- me eche un cable.
Una imagen dice más que mil palabras. Quizás sean tonterias o quizás me estén mandando un mensaje muy explicito pero encriptado en su significado. Yo no paro de ver el 0.37 allá donde miro.
Hay varias formas de retirarse: De una lucha, de un trabajo, de una fiesta... La de ayer fue especial. Vi atardecer y me hubiese gustado ver amanecer en el mismo lugar. Aprecié lo bonito del Parque del Retiro desde una perspectiva envidiable y con una compañía inmejorable. Me gustó estar allí... de aquella manera. Me gustó mi forma de despedirme de Madrid hasta la vuelta de vacaciones.
Me gustó. Y por eso la guardaré siempre en el recuerdo.
[...] "Adoro esta posición. Somos como cucharas guardadas en un cajón, unidas estrechamente entre sí, cada una acoplada a la silueta de la otra." [...]
[Extracto del primer capítulo del libro "Un corazón invencible", de Mariane Pearl -mujer del periodista americano Danny Pearl que murió asesinado tras su secuestro a manos de terroristas de Al Qaeda en Pakistán-.]
La vida es una espiral vertical. Va girando y girando... Y, siempre, que completa una vuelta, te viene a la cabeza un recuerdo. Yo acabo de completar una vuelta, mi premio ha sido revivir un domingo en Granada.
Paseaba con Lucía, una amiga, buscando un sitio donde desayunar. Nos tomamos un zumo de naraja natural con vistas a una pequeña plazita a la que desembocó la calle que andamos. Compramos un par de periodicos y los leimos al sol. Las demás dormían en casa y nosotras habíamos madrugado.
De vuelta a casa, entre charlas, vi un vendedor ambulante. Llevaba pinturas de acuarela en cartulinas... Me suelo parar a mirar estas cosas (hay que apoyar el arte, esté en un museo o en una acera) y, de repente, vi uno que pensé que a Nadia le encantaría.
Era amarillo (a ella yo la llamaba pollito porque era muy rubita), un desierto bajo un sol de justicia y un pozo en la primera línea del dibujo. Luego me percaté de lo que ponía: "Lo que embellece al desierto es que esconde un pozo en cualquier parte".
Me lo llevé, ella estaba un poco desanimada del amor, y se lo dejé a la salida de la puerta de su cuarto para que -cuando se levantase lo viera-. Le gustó. La volví, después de todo un fin de semana triste, a ver sonreir. Y me valió.
Hoy, puede que ocho años más tarde, he vuelto a leer esa frase. Esta noche, releyendo "El Principito" me he encontrado con ella. Estaba subrayada en rojo sobre el libro.
Esta frase, ha sido definitiva para completar mi vuelta de la espiral.
(*) When you're too in love to let it go...
(**) No love, no glory.
(***) That's life.
(****) That I just want you to know, I found the reason for me, to change who I used to be, a reason to start over new, and the reason is you.
(Gracias a todos lo que compusieron éstas canciones, sin ellos, esta entrada tendría -aún- menos sentido).
En noches como ésta, tengo foco. Qué significa? Es sencillo, os voy a explicar muy gráficamente qué es "tener foco":
1- Túmbate en la cama.
2- Mira el techo.
3- Cierra los ojos.
Una vez que hayas completado estos tres pasos, siente esa luz (ese foco) que te alumbra directamente a los ojos y hace que te sea imposible conciliar el sueño...
Soluciones para el foco hay pocas: Corta los cables que lo encienden. Dudas, preocupaciones, salud, soledad... Aunque sea uno cada día. Y si no, ármate de paciencia... La bombilla se fundirá algún día...
For one human being to love another human being: that is perhaps the most difficult task that has been entrusted to us, the ultimate task, the final test and proof, the work for which all other work is merely preparation.
Estaba todo en silencio... Sólo se escuchaban las voces de la gente que canturreaba en la calle.
Pasaron las horas y el gentio fue enmudeciéndose poco a poco... Incluso, si ponía atención, podía escuchar el cambio de luces del semáforo de la esquina de mi casa.
-"Dónde está?..."- me susurró, de repente, mi cama...
Dentro de poco hará dos años que, desconsolada, me decidí a contactar contigo. Mi pena, que tenía arreglo, me traía de cabeza. Soy timida, lo sé y no me importa... Al menos, ese día no me importó. Recuerdo como te contaba que en una de mis seis mudanzas en Madrid, perdí un libro tuyo al que tenía mucho cariño; "Ponerle un bozal al corazón". Recuerdo, aún como si fuese ayer -a pesar de que hayan pasado años y años- la primera vez que te escuché recitar un poema por la radio, fue en el programa de Cadena Dial "Océano Pacífico". Recuerdo, a pesar del tiempo, el poema. Era "Cosas que me dan pena". Me hiciste reir, me gustó la sensación de que a las 2.30 de la mañana una poesía consiguiese sacarme una sonrisa en lugar de unos bostezos. Al poco de esa aparición en la radio, me compré tu libro. Años más tarde, después de leerlo y releerlo, lo perdí. Al volver a las librerías a por el en todas el cartel de "descatalogado" me daba en las narices. Entonces, ese día, después del cruce de cables en mi cabeza, probé suerte y escribí un email a una web que hablaba sobre ti. Y me contestaste. Y me entendiste... Y me mandaste "Ponerle un bozal al corazón" dedicado por ti. Mucho más especial que el primero si cabe... :)
Ya me licencié. Ya soy periodista. Crecí. Y todo ello con tus poemas como libro de cabecera. Gracias. Yo te puedo ofrecer menos que lo que tú en su día me diste a mi, un "gracias" muy sincero y esta entrada de mi blog.
Te sigo leyendo.
Azahara.
"El capital está en el corazón, no en el Banesto. No hay especulador que entienda esto" (B. Reyes).
Y llegó. Iluminó, un poco más, mis días y mi vida. Ha hecho que note que es la responsabilidad para con algo desprotegido, para con "algo pequeñito". Y lo acepté. He querido cuidarla, aceptado protegerla y me han confiado su felicidad. Está en mi mano y haré todo lo que pueda para dársela. Espero que me dejen. Llevo tiempo sin escribir. Cambios en mi vida han producido cambios en mis horarios y, a su vez, en mis rutinas. No me he olvidado del blog. Ha sido hoy, a pesar del cansancio, los nervios y la pena... que lo he vuelto a encontrar. Espero que todo vaya bien. Lo espero de corazón. Espero que no me lo partan.
"Que yo no lo sabia, quien me lo iba a decir que solo con tu sonreír inundarías todo mi ser de alegría y yo no lo sabia que me podia encontrar algo tan dulce como tú.
Eres lo más bonito que he visto en mi vida. Y yo no lo sabia, y si me vuelvo loco es al sentir que hay tantas cosas que vivir, y yo sin ti no lo sabía..." (Elefantes/ Que yo no lo sabía)
La otra noche tuve tiempo para terminar, por fin, el libro de Khaled Hosseini "Mil soles espléndidos". Para quién no lo sepa, Hosseini, es también autor del libro "Cometas en el cielo" precioso novela que, hace dos años, contó con su adaptación al cine, para mi gusto: muy buena.
No tengo ánimo de destripar el libro, sólo de recomendarlo. "Mil soles espléndidos" cuenta una bonita y dura historia que nos acerca a un Afganistan muy distinto del que conocemos por los medios de comunicación hoy en día...
Esta noche empezaré "Alba Cromm" de Vicente Luis Mora. En cuanto lo termine, contaré mi opinión -que mucho me temo que será buena-.
Tanto comer pollo no tiene que ser bueno...O al menos eso es lo que piensa Evo Morales, presidente (tiene tela...) de Bolivia. Según las elucubraciones de Evo "el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres". Es decir, que para el presidente Boliviano, si comes mucho pollo, te lias y te empiezan a gustar las poll*s.
A mi no es que me moleste demasiado este razonamiento absurdo... Lo que más me indigna es que lo haga el presidente de un país. Con todos mis respetos a los bolivianos, pero yo no lo entiendo.
Y, quizás algún día, por todas estas cosas yo me convierta en recuerdo… Porque estos son nuestros momentos; y, quizás, tus momentos serán distintos -ni mejores ni peores-, diferentes. La pena es que es que con los recuerdos no se toman cervezas en los bares; con los recuerdos solo se habla sin nadie en casa y con papel y boli.
Me mirabas poco confiada. No tenías ninguna seguridad en lo que estabas a punto de hacer. -Déjalo aquí-, te dije. -De verdad, lo prometo. No pasará nada. Déjalo aquí...-.
No hiciste nada. Seguimos hablando. Riendo. Pero no lo soltabas.
-A ver, déjame verlo-. Te intenté convencer. Me miraste dudosa y, entonces, aproveché la ocasión... -Tendré cuidado, de verdad...-.
Te fuiste relajando. Empezaste a extender los brazos, pero seguías sujetándolo como si te fuese la vida en ello. Extendí mis manos y me miraste. -De verdad. Déjamelo. Confía en mi...-. En ese momento lo pusiste en mis manos...
Cuando dejas encerrada a la tristeza en un rincón con llave llega un momento en que comienza a gritar y dar patadas y puñetazos hasta que en una de esas te toca el corazón, hace que salte el pestillo y sale despavorida por los oidos haciéndote escuchar lo que en su día -cuando la encerraste- no quisiste oir...
Cada noche que no estás me acurruco en la cama, cerca de la puerta y la radio, para -mientras duermo- recorrer la distancia que me lleva a despertarme en tu lado de la cama...
Un pequeño alfiler clavado por accidente no duele, es más, te lo quitas y se te olvida incluso que te clavaron uno. Cien alfileres clavados en el mismo sitio llegan a joder empezando por molestar.. Acabas harta de ir quitando alfilerito tras alfilerito, se te dobla la visión, ves más alfileres de la cuenta y te da pereza ir quitándolos, y los dejas para siempre allí... Y, así, el más mínimo roce te molesta.
Dedico el espacio de hoy a recomendaros la novela Alba Cromm -que ya podréis encontrar en vuestras librerías- y que sé, de buena tinta, que no os dejará indiferentes...
En cuanto salga de trabajar me llegaré a por ella. Ya me contaréis... :)
Reconozco que soy cabezota y, a veces, un poco dura en mis pensamientos, pero es que, palabrita, en ocasiones no me dejan otra opción. Pasan los días, los meses y pasarán todos los años que deban y yo continuaré pensando qué es eso de calificar como mártir a quién no lo es.
Fue, durante la II Guerra Mundial, que en occidente entró a formar parte de la cultura, y de su lenguaje, el término de kamikaze debido a los ataques que llevaron a cabo los pilotos japoneses con sus cazas Zero contra los buques norteamericanos. Cuando no tenían más munición con la que luchar contra los barcos, se la lanzaban en picado, avión incluido contra su objetivo. Esa era su misión. Sabían que iban a morir y que con su acción, morirían más personas.
No entiendo por qué sociologos, periodistas, políticos y personas de a pie emplean, bastante asiduamente, el término mártir -erróneamente- para referirse a los kamikazes o suicidas, sean de la religión que sean...
No por morir en nombre de su Dios son lo mismo que los mártires cristianos -por ejemplo-, le pese a quién le pese.
La palabra mártir se aplica a aquellos hombres y mujeres que, dando testimonio de su fe y amor a Dios -sea cual sea-, y no queriendo renunciar a Él, soportan persecuciones, torturas, e incluso, la muerte.
Y distinto es -y un rato...- el kamikaze que decide morir porque piensa que su inmolación representa un bien para la causa por la que lo hace, sea la que sea.
El mártir cristiano -en este caso- no se mata, ni mata a nadie, sino que acepta morir libremente como fidelidad a Dios.
Dicho sea de paso y para que no haya equivocos ni reacciones sin sentido que no entiendo mucho el tema del martirio, aunque eso si, lo respeto. Es una tesitura complicada pero, ¿quién no daría su vida por algo a lo que, realmente, ama? No lo pensaría...
Los kamikazes musulmanes no son mártires. Las "viudas negras" no son mártires. Mohamed Atta no es un mártir. No nos equivoquemos.
- La llegada a Benasque cuando iba de vacaciones con mis padres. - La boda de mi hermana mayor. - A la película (que me encanta) "500 primeras citas" - A mi viaje en moto contigo.
Lo que muchos presidentes no lograron, él lo consiguió.
Obama consiguió su reforma sanitaria. Consiguió la meta de su Yes we can.
Es, según la frase de Neil Armstrong, "un gran paso para la humanidad", pero no entendida ésta como el conjunto de humanos del planeta, si no captándola como la sensibilidad y la compasión por las desgracias de nuestros semejantes.
Propuesta de la casa: Que cada uno se busque su "pequeño" Yes we can...
Aquel jueves recuerdo que me levanté temprano. Vivía en Fernando El Católico, en un piso compartido con Irene, Eva y Pitt. Estudiaba primero de periodismo, mi vida era totalmente distinta a la de ahora. Creía en mi profesión, me sentía muy joven (a pesar de ser de las mayores de la clase), tenía una rutina muy amena. Era una chica de provincia a la que la capital le ofrecía mucho más que unos estudios universitarios. No tenía preocupaciones. Después de cuatro años de Ingenieria de Montes la única premisa que tenía para seguir haciendo lo que me daba la gana era aprobar todas en junio y todo apuntaba a que no tendría ningún problema en hacerlo.
Aquel jueves, en la biblioteca de arquitectura, recibí una llamada perdida de Yolanda. La miré y seguí con lo mio. A los dos minutos, volví a recibir otra llamada perdida. "Querrá algo..." -pensé-. Me levanté y me fui a la cafetería para desayunar y llamarla. Mientras salía de la biblioteca me llamó de nuevo. No le cogí porque no podía hablar. Otra llamada. Me preocupé. Llegué a la cafetería y me llamó mi hermana mayor.
-¿Oye estás bien?-, la pregunta ya indicaba que algo había pasado. -Bueno, me he levantado a la 7.30, estoy cansada. ¿Qué pasa?-, le contesté. -Un atentado de ETA en Atocha-. -¿Murió alguien?-. -Dicen que seis personas-. -Joder, cabrones, no te preocupes, estoy bien. Hablamos luego-.
Mientras me acercaba a la barra de la cafetería para escuchar mejor las noticias en la radio le escribí un mensaje a Yolanda. Esperé a que Patricia terminase su examen y nos fuimos para Moncloa. Pasé toda la mañana pegada a la televisión y contestando al teléfono.
Han pasado seis años desde aquel jueves... Y la vida nos dió un vuelco.
Sé cómo me ha cambiado la vida y no sé hacia donde se dirige. Recuerdo lo que estaba haciendo ese jueves como si fuese el jueves pasado porque no creo que nadie haya podido olvidarlo. Y tampoco creo que lo pueda olvidar nunca.
Hoy, jueves 11 de marzo de 2010, solo espero que nunca más tenga en la memoria lo que hice un jueves, miércoles, martes o sábado de hace seis o siete años tal y como lo tengo ahora...
De vez en cuando hay que hacer
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.
(M. Benedetti)
(Y si esa pausa no sirve de nada, empezar a correr sin pensarlo...)
A mi me gusta hacer deporte al aire libre... y todo lo que ello conlleva: frio en las orejas, esguinces, cardenales... En el gimnasio me mareo. Se me mezcla la música de spinning con la del cardio boxing y con la de la televisión que veo mientras corro en la cinta. Que esa es otra, normal que te marees si intentas ver la tele dando mini saltitos al correr.
Lo mio con el gimnasio es algo parecido a lo de Karmele con la música. Lo intentamos y ponemos ganas, pero no hay manera. De esa relación no va a salir nada.
Y a pesar de que soy consciente de que nunca "necesitaré" -como dicen muchos- ir al gimnasio me sigo dejando la pasta cada vez que la gente me insiste dos o tres veces para que me apunte con ellos.
Yo creo que lo mio es cuestión de pelotas... Y no me refiero a cabezonería, si no a deportes en los que haga falta una pelota. Esa será mi próxima negociación. Cambiar el gimnasio por algo más... divertido.
Mientras tanto, esta tarde empiezo, otra vez, mi aventura deportiva en el gimnasio. A ver qué aguanto y quién me aguanta.
El ciclo de la vida animal, como bien me enseñó en su día "El Rey León" y también Darwin - aunque a este le presté menos atención... ;) -, establece que nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos.
No me gustan los toros. No me siento identificada con ellos. El ciclo de la vida y la cadena alimenticia marcan nuestra existencia. Entre tanto nos divertimos y disfrutamos de la vida. Humanos y animales. Todos.
No entiendo que se maten (o torturen) animales sólo por celebrar una fiesta popular.
I was a kid, you were my dad I didn't always understand I wanted freedom, you got mad You were concerned, I got upset I didn't recognize you yet
And did you cry, I know I did When I lied to you I didn't want to hurt you I just never knew I did
You never told me that you loved me I know you didn't know how I guess that shows we're much the same 'Cause I love you too and until now I've never said those words out loud I hope you're proud To be my dad...
What are your secrets, do you pray Is there a god that shows your way I wish I knew... Do you have crazy fantasies What happens in your dreams I want to know...
I guess you'll always be a mystery to me But you taught me how to value life And what else do I need I have a dad who watches over me ...